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martes, 25 de enero de 2011

Fotógrafo de guerra


Hablando el otro día con un amiga, me comento que últimamente nunca daba altas votaciones a las películas que veía. Le dije que a día de hoy, poner nueves y dieces es complicado. Al día siguiente tras ver el documental “Fotógrafo de guerra” mi votacion rozaba el 9.

Siempre me pregunté sobre los escrúpulos de los periodistas. Lo sigo haciendo. Cuando en mis manos caían cierto tipo de fotos, me entraba una desagradable sensación de cabreo. No llegaba a valorar la fotografía en sí. Estaba valorando negativamente al fotógrafo por aprovecharse del dolor ajeno.

Como amante de la fotografía siento un gran respeto por lo que veo detrás de la cámara. Cuando llego de mis viajes con centenares de fotos me gusta ordenarlas y archivarlas. Pero con ninguna de esas fotos, me entra la duda ética de si hacerla. Cuando asisto a desgracias, cuando percibo dolor, mi cámara siempre está guardada. Es por tanto normal, que me replanteara la ética profesional de fotógrafos y periodistas.

James Nachtwey es uno de los fotógrafos más importantes de la actualidad y con este documental, Nachtwey ha conseguido despejarme severas dudas sobre su profesión.

Se nota que el documental está hecho con admiración hacia la persona de Nachtwey. Y una vez lo visualizas, es complicado no se sienta una admiración compartida. Es por tanto mi deber recomendar este documental a todos aquellos que como en mi caso, albergan ciertas dudas y prejuicios sobre este tipo de profesión. Desgraciadamente, no todo el campo es orégano.


Ese es el espíritu que mueve a James Natchwey (1948), fotoperiodista y fotógrafo de guerra que ha ganado dos veces el premio a la mejor foto en la World Press Photo, integrante de la prestigiosa agencia Magnun, ha recorrido el mundo denunciando a través de su lente las injusticias como la hambruna en Somalia y Sudán, hazañas bélicas en El Salvador, Haití, Uganda, Sinaí y Guatemala, degradación ambiental y pesadillas tóxicas en el este de Europa, genocidio en Ruanda, asesinatos en Nueva York, represión en Sudáfrica, pobreza en Indonesia, aislamiento y abandono de los enfermos en Rumanía, las ruinas de la guerra civil en Afganistán y muerte en Chechenia.


Lourdes durán

martes, 18 de enero de 2011

¿En que tipo de sociedad vivimos?

Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?

Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el siguiente documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas.


Más allá de la denuncia, este documental “Comprar, tirar, comprar” trata de dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del 'decrecimiento', la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.


Pulsa aqui para ver el documental





Lourdes Duran